Brújula direccional interna

Recuerda que el miedo nublará nuestro Discernimiento.   Cuando sentimos miedo en nuestro cuerpo, esto confunde nuestro cerebro y los mensajes neurológicos que enredan nuestra brújula interna. Cuando nos sentimos perdidos, confundidos y espantados a causa del miedo, hemos perdido el centro y hemos perdido nuestra Brújula Direccional Interna.  Todos nosotros tenemos una brújula interna que es nuestro  Sistema de Guía Espiritual.  Si podemos escucharla, nos conducirá a la seguridad y será la mejor opción para nosotros, en todo momento. Pero tenemos que eliminar el miedo  y debemos eliminar la Falta de Confianza en nuestra relación con nuestro espíritu superior   y Dios.  Al mismo tiempo, debemos hacer el esfuerzo de no quedarnos atrapados en el pensamiento mágico, ya que Dios y el Espíritu ayudan a aquellos que están dispuestos a ayudarse a sí mismos y hacer el esfuerzo.  Estamos aquí en esta Tierra para aprender Lecciones Espirituales, así como para ayudar a apoyar el proceso de Ascensión.

Todos debemos aprender a superar nuestros miedos, lo cual disuelve la oscuridad que existe dentro de las capas de nuestra mente para que podamos  liberarnos de la esclavitud mental. Cuando ya no estamos controlados por sistemas de creencias y reacciones basadas en el miedo, podemos dejar de  Bucles de esclavitud basados en el miedo y los espíritus oscuros que atraen para establecer una morada interna dentro de nuestro cuerpo, mente y emociones. Cuando hemos limpiado la morada de oscuridad internas (también llamadas Casas Demoníacas), los espacios donde había oscuridad ahora se llenan de luz.  En este estado hay una experiencia tangible de libertad mental y emocional del miedo. No existen más impulsos automáticos que internalicen la  Frecuencia del Miedo o esa oscuridad.

Brújula Interna

Cuando una persona no es consciente de sus acciones y de cómo conectarlas con sus valores personales, no puede desarrollar una brújula interna fuerte para navegar este mundo.  Esto afecta la toma de decisiones, ya que cuando nuestra brújula no está siendo dirigida hacia el interior, tomamos malas decisiones.   Sin el autorreconocimiento derivado de elegir nuestros propios valores personales, no podemos tomar  decisiones informadas  que permitan un Discernimiento fuerte.  Cuando actuamos fuera de alineación con nuestros valores más profundos y nuestro yo central, perdemos la integridad con nosotros mismos y perdemos nuestra brújula direccional. No podemos ver en qué dirección nos estamos moviendo y cada vez nos perdemos y nos confundimos más, perdemos el discernimiento en el camino que se supone que debemos seguir.

La crisis que enfrentamos en nosotros mismos es la  Crisis  de Consciencia, es una falta de autorreconocimiento sobre aquello que motiva nuestros comportamientos a nivel profundo.   Cuando podemos observar que otorgamos Consentimiento, esto refleja aquello que valoramos.

La falta de autorreconocimiento combinada con la falta absoluta de consciencia, resulta en una incapacidad para experimentar directamente nuestra verdadera naturaleza esencial como seres espirituales.  Ahora es el momento de dedicar un esfuerzo al proceso de autoindagación, a fin de definir claramente la verdad personal con respecto a su sistema de valores, la ética y el estándar de comportamiento, que te comprometes a seguir para ser auténtica. A medida que adquieras más claridad sobre tu propia verdad personal, resulta fundamental tomar medidas conscientes para comportarte de manera consistente y coherente con tu Sistema de Valores Personales.  Así es como construyes tu  Integridad Personal, que te da más fuerza para mantenerte fuerte, estable y clara, especialmente cuando te enfrentas a decisiones que debes tomar mientras soportas adversidades o desafíos.

Para mantener nuestra estabilidad central cuando somos expuestos a las fuerzas caóticas de las energías inversas y de dos ondas, las cuales producen potentes colisiones en el campo de la superficie, debemos saber cómo ser fieles a nosotros mismos y mantener nuestra  Integridad Personal al enfrentar los desafíos que pueden surgir en el camino.  Nuestra integridad personal, nuestra ética y Virtudes  son fuerzas poderosas que nos estabilizan y nos mantienen firmemente enraizados en nuestro centro espiritual. Esto es lo que nos mantiene fuertes, protegidos y transparentes cuando enfrentamos intensas fuerzas opuestas.